VIOLENCIA DE GENERO
VIOLENCIA DE GENERO
Mi nombre es Maria Jose Arias tengo
22 años, soy estudiante de psicología
voy en 7 semestre ingrese a la universidad siendo homologante del sena, laboro en una empresa
para personas con perdida auditiva.
Mi nombre es Leidy Xiomara Diaz Diaz, tengo 23 años y soy estudiante de Psicología de la Universidad Corporación Universitaria Iberoamericana. Actualmente estoy en 8 semestre, me gusta escuchar y ayudar a las personas, aprender cada día y aportar los conocimientos que he aprendido a lo largo de mi carrera.
Mi nombre es Jeferson
Orrego Meneses estudiante de 7° semestre de psicología, un ser con ganas de
establecer un cambio, donde la igualdad no sea solo una idea, sino una realidad.
Soy Karen Mata,
estudiante de séptimo semestre de Psicología, estudio esta carrera porque deseo
tener las habilidades y herramientas necesarias para ayudar a los demás a tener
una mejor calidad de vida a través de intervenciones psicológicas, aspiro ser
Psicooncologa.
Es una alianza de diversas organizaciones sociales de mujeres independientes que trabajan por la realización integral de los derechos humanos en el país con un enfoque feminista.
Articulados desde el 4 de mayo de 1991, como una apuesta feminista, incluyente, respetuosa de la diversidad, con enfoque de género y de derechos.
Se han centrado en tres ejes específicos:
-Participación política
-Construcción de ciudadanía de las mujeres
-Eliminación de las diferentes violencias ejercidas contra las mujeres, y participación de las mujeres en procesos y construcción de paz.
UBICACIÓN
DIRECCIÓN BOGOTÁ:
CALLE 29 BIS # 8 - 83 OFICINA 201.
La Red Nacional de mujeres esta presente en: Barranquilla, Bogotá, Cali, Cartagena, Cauca, Chocó, Ibagué, Manizales, Medellín, Palmira, Pasto, Pereira, Puerto colombia, San andres y providencia.
Ante las crecientes cifras de violencia de genero, es fundamental abordar este problema de salud publica y violación de derechos humanos, porque estamos en una sociedad machista donde la mujer es tratada como un ser inferior.
Hay que romper los imaginarios que hay frente a la violencia y su motivación, fomentar la igualdad de genero, rechazando toda violación de los derechos humanos y que la voz de las mujeres sea escuchada y se les brinde todo el apoyo.
HISTORIAS DE VIDA DE LAS MUJERES DE LA FUNDACIÓN :
Mi historia la cuento yo
El 12 de marzo de 1994 Marta Álvarez fue condenada a 34 años y 4 meses de prisión por un homicidio y permaneció privada de su libertad hasta el 18 de diciembre de 2003. En la cárcel, ser lesbiana fue un motivo de castigo adicional , y el acoso y la violación a sus derechos la convirtió en líder de una causa que obligó al Estado colombiano a reconocer los derechos de las personas LGBT privadas de la libertad, y a pedir, por primera vez en la historia, disculpas públicas a la población LGBT.
“Soy mujer campesina. Mujer trans. Mujer negra. Madre soltera. Mujer excombatiente. Hombre gay. Negra, lesbiana y líder. Fueron los paramilitares. La policía. La guerrilla. Los militares. Un enfermero. Ocurrió en Cauca. Tumaco. Marialabaja. San Onofre. Leticia….”
Así se presentaron, a través de un video, las 30
víctimas de violencias sexuales que dieron su testimonio en el encuentro Mi
cuerpo dice la verdad, el primero de siete que organiza la Comisión de la
Verdad en su mandato de reconocer los hechos atroces del conflicto
armado.
Durante las siguientes tres horas, más de 600
personas sentadas en el auditorio del Teatro Adolfo Mejía en Cartagena
escucharon los testimonios de crueldad y dolor de mujeres y personas LGBT que
se prepararon durante meses para narrar su historia. Algunos lo hicieron en la
tarima con un micrófono, otros en audios, videos o en cartas leídas por otros.
Cada palabra de las víctimas contando un delito,
describiendo un sentimiento o lanzando un reclamo estuvieron acompañadas por
los suspiros y el llanto del público. En los dorados balcones del teatro había
lideresas de todo el país, pero también algunos responsables de todo ese dolor,
dedicados a nada más que escuchar.
Luego de verse en la pantalla nombrando la fecha y
el lugar de su peor recuerdo, una mujer se levantó discretamente de su silla,
entre la oscuridad del público, y salió del lugar. De inmediato, su llanto
desconsolado se superpuso a la voz del primer testimonio en el escenario; su
grito ahogado se mezcló con el relato ‘Cáncer del alma’, de Lina
Palacio, una mujer lesbiana que fue violada por una docena de hombres a los 31
años. Quizá solo se oyeron con claridad las últimas palabras de su lectura,
cuando los sollozos lejanos habían cesado: “Quisiera decirles que esta historia
tuvo un final feliz pero no es así, sigo pudriéndome de cáncer del alma. Lento,
muy lento, pero de manera contundente”.
Antes de dar paso a los relatos, la comisionada
Alejandra Miller les envió a ellas y a las más de 25.000 víctimas de violencias
sexuales en el conflicto uno de los mensaje que llevan años esperando: “Hoy
la Comisión de la Verdad quiere decirles: les vemos, les creemos, les
abrazamos, nos importan”. Por eso, explicó, tomaron la decisión política de
iniciar sus encuentros con “uno de los crímenes que ha sido más naturalizado,
invisibilizado y negado en esta y todas las guerras”.
“Fui violada la misma noche de mi secuestro. Las violaciones
fueron repetitivas y me provocaron abortos muy dolorosos. Fui ultrajada por el
hecho de ser mujer. Producto de las violaciones tuve una hija, pero fue una
hija que no quise ver. Dentro de las filas nunca sentí amor. Después de
comunicarme con mi familia la entregué. Ella sabe que existo, pero no nos
comunicamos. Me dañaron la vida hasta el punto de no querer vivir. Como toda
una adolescente quería celebrar mis 15 años, pero el día en el que los cumplí
estaba con un fusil en un combate. Tanto daño siendo una niña…tanto daño irreversible.
“Perdí a mi familia, perdí mi identidad, porque allá nos ponen
otro nombre. Las Farc violaron mujeres civiles. Basta de mentiras, que asuman
su responsabilidad. Estuve 22 años dentro de ese grupo armado y no me podía
salir, hasta que llegó el día en el que tomé la decisión de volarme y
entregarme al Ejército. El Estado tiene mucho de responsabilidad en todo esto.
Después de salir fui a la Defensoría y dije que había sufrido violación dentro
del grupo, ¿y cuál fue la respuesta? ‘¿cómo es posible eso si usted fue
guerrillera?’”.
http://casosdelavidareal.rednacionaldemujeres.org/caso.html











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